La casta que Milei prometió combatir: Eurnekian y Elsztain, los empresarios más beneficiados por su gobierno
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La narrativa libertaria que llevó a Javier Milei al sillón de Rivadavia se fundó en la denuncia contra la “casta política y empresarial”. Sin embargo, los hechos muestran una contradicción: los principales ganadores del rumbo económico actual son justamente dos empresarios a quienes Milei debe buena parte de su carrera.
La relación de Milei con Eduardo Eurnekian comenzó cuando el hoy presidente se desempeñaba como economista jefe en Corporación América, el conglomerado del magnate armenio. Desde entonces, se estableció un vínculo directo que, pese a altibajos —como la advertencia pública de Eurnekian durante el Consejo de las Américas—, se mantiene firme.
Por otro lado, Eduardo Elsztain, titular de IRSA y Cresud, no solo abrió puertas en el mundo empresarial, sino que además fue clave en el acercamiento de Milei al judaísmo, un aspecto que el propio mandatario reconoce como parte central de su vida personal y política. Elsztain no dudó en apoyarlo públicamente, hospedarlo en sus hoteles y acompañarlo en momentos decisivos de su carrera hacia la presidencia.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), incluido en la Ley Bases 2024, se convirtió en el principal motor de beneficios para los grandes capitales. Presentado como un instrumento para atraer inversiones superiores a 200 millones de dólares con ventajas fiscales y cambiarias por hasta 30 años, ha resultado una plataforma a medida para los intereses de Eurnekian y Elsztain.
Elsztain y la minería del oro: a través de Challenger Gold, el empresario es accionista clave del proyecto Hualilán en San Juan. Gracias al RIGI, su expansión en el sector minero cuenta con certidumbre fiscal inédita. Además, su minera Austral Gold conecta este proyecto con la planta Casposo, en un esquema que asegura sinergias y ganancias.
Eurnekian y el uranio: el grupo invierte más de 160 millones de dólares en el proyecto “Ivana” de uranio y vanadio en Río Negro, en asociación con la canadiense Blue Sky Uranium. Este desembarco en un mineral estratégico llega de la mano de los beneficios del RIGI, en un contexto global de creciente demanda de uranio.
Elsztain también reactivó uno de sus proyectos más ambiciosos: Ramblas del Plata, en los terrenos de la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors. Tras décadas de parálisis judicial, el megaproyecto inmobiliario se destrabó bajo la actual gestión y ya recaudó más de 74 millones de dólares en ventas iniciales. Con una inversión estimada de 1.800 millones, prevé la construcción de 6.400 viviendas, comercios, un hotel y un paseo costero.
En paralelo, Eurnekian expandió su control en Ezeiza, donde Corporación América busca capitalizar el “boom de importaciones” y el auge del comercio electrónico. Con la ampliación de depósitos fiscales y servicios de courier, el grupo apunta a un monopolio de facto en el manejo de cargas y paquetería internacional.
La paradoja es evidente: mientras Milei mantiene un discurso incendiario contra la “casta”, sus aliados más cercanos consolidan negocios con beneficios extraordinarios. Eurnekian y Elsztain, lejos de ser víctimas del ajuste, son hoy los protagonistas de un esquema que concentra poder económico y político en pocas manos.
La pregunta inevitable es si el “fin de la casta” prometido por Milei no terminó siendo, en los hechos, la consolidación de una nueva casta empresarial, con nombre y apellido, que se mueve cómodamente bajo el paraguas del gobierno libertario.
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