Intentarán el miércoles salvar el proyecto de endeudamiento, en un clima de desconfianzas
Las claves de la negociación para intentar que se vote el proyecto de endeudamiento que reclama Kicillof, en medio de las suspicacias internas en el peronismo.
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Por Andrés Lavaselli
Luego del fracaso en el intento de tratar este viernes el proyecto de ley para autorizar al gobierno de Axel Kicillof a tomar deuda por 3035 millones de dólares, el oficialismo llamó a sesiones extraordinarias para el próximo miércoles con el objetivo de llevarlo al recinto ese día, una estrategia que deberá sortear el clima de tensión con la oposición pero también las desconfianzas que perduran en el propio oficialismo.
Como había adelantado el jueves DIB, la posibilidad de que la sesión se cayera era una opción cierta 24 horas antes de la hora fijada para el comienzo del debate. Y aunque en las primeras horas del viernes pareció que podría haber acuerdo, finalmente los consensos no llegaron y el oficialismo no logró el quórum: necesitaban 47 voluntades y solo lograron que bajaran 39 diputados, 36 de los 37 de UxP y los tres libertarios disidentes del bloque Nuevos Aires.
Al anunciar que la sesión había fracaso, quince minutos después de la hora prevista para el inicio, el presidente del bloque de UxP, Facundo Tignanelli, dio su versión de a qué sector le cupo la responsabilidad: la oposición. En un discurso breve pero duro, Tignanelli, habló de que en le Legislatura “hay una voluntad de que no se pueda llevar adelante una ley fundamental para la provincia” y resaltó que el Ejecutivo hizo todos los esfuerzos negociadores posibles.
Casi en simultáneo, comenzó la exploración del curso de acción a seguir. Se habló en un momento de reflotar, en el Senado que seguía con la sesión activa, el proyecto de “endeudamiento corto”, por 1.045 millones de dólare s, que como adelantó en exclusiva DIB en su momento, Kicillof envió a la Legislatura en junio, cuando la falta de aprobación de endeudamiento del año pasado comenzaba a ser un problema financiero.
Pero, aunque no está del todo descartado finalmente, se optó por el llamado a una sesión en extraordinarias. Hubo un episodio curioso, asociado: el presidente de Diputados, Alexis Guerrera, difundió en X una foto en la que aparece con Tignanelli y que según dijo “capta el momento en que Sergio Massa nos pide que hagamos el esfuerzo de citar a una nueva sesión para presionar a la oposición a definir si nos da o no las herramientas de Gobernabilidad ”.
Desconfianzas
Esos esfuerzos -el discurso de Tignanelli, la foto y el hecho de que se presentaran a sesionar los massistas y los camporistas en diputados- no despejaron las dudas en el Ejecutivo respecto de la responsabilidad por el traspié legislativo que amenaza con complicar seriamente el financiamiento de la gestión de Kicillof, que por estas horas se asoma a la posibilidad de quedar condenado a practicar un ajuste de alto costo político
En el entorno de Kicillof creen que el camporismo y el massismo tensionan bajo la cuerda la posibilidad de un entendimiento, y que el OK de un sector de la oposición dispuesta a acompañar no lo hace porque esa discrepancia interna no termina de superarse. Apuntan especialmente a la cercanía de Tignanelli con sectores de la UCR y el PRO. En términos generales, es un cuestionamiento que ya habían formulado el año pasado, cuando no solo naufragó el endeudamiento, sino también el presupuesto y la Ley Impositiva. Pero que, como en aquella oportunidad, ningún funcionario de peso asume por ahora en público.
El equipo de negociadores del gobierno -los legisladores electos Gabriel Katopodis, actual ministro de Infraestructura; Mariano Cascallares, actual intendente de Almirante Brown; Agustina Vila, secretaria general del Kicillof- se mantiene por su parte en un hermético silencio.
La oposición, con diferencias
La oposición más dura es la de La Libertad Avanza, que no aprobará el endeudamiento en ninguna variante. En PRO también el rechazo está extendido, pero hay tensión interna. Pablo Petrecca, el intendente de Junín electo senador tiene control sobre un diputado y una senadora, y no coordina con la conducción libertaria del bloque. Los hermanos Passaglia torpedean también un acuerdo, en espacial en el Bapro. Manuel, el intendente, llamó “ñoquis con OSDE” a los directores que se sumaría. Y puso el foco en sectores de PRO, el partido al que perteneció hasta hace poco, a sabiendas de que a Cristian Ritondo, jefe político de Matías Ranzini, de buena relación con Tignanelli, le interesó el nuevo formato de conducción del Banco.
En ese contexto, de aquí al miércoles, las negociaciones se centrarán en dos puntos centrales: 1) el monto final y el modo de distribución del porcentaje del endeudamiento, un 8% del total- previsto para girar a los municipios (las opciones van desde el CUD que se usa parala coparticipación, con una garantía a pagarse en 2026 en tres cuotas hasta un esquema más laxo definido por una bicameral. 2) La ampliación del directorio del Banco Provincia (una idea atribuida a Massa) de 8 a 12 miembros, que plantea el desafío de encontrar un formato legal para hacerlo con rapidez. Y asociado a eso, las garantías de que se respetarán los nombres acordados para integrar ese cuerpo, el Tribunal Fiscal, el consejo de Educación en caso de que fuese necesario tratarlos en una sesión posterior.
Fuente: Agencia DIB
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