El obispo de Chascomús cuestionó el proyecto de “Inviolabilidad de la propiedad privada” en el Senado
Juan Ignacio Liébana, titular de la diócesis de Chascomús, criticó la iniciativa impulsada por el ministro Federico Sturzenegger y advirtió que “atenta contra la soberanía y el destino universal de los bienes”.
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En medio de las tensiones entre la Iglesia y el Gobierno nacional, el obispo de Chascomús, Juan Ignacio Liébana, participó de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado como representante de la Conferencia Episcopal Argentina y expresó fuertes críticas al proyecto de ley de “Inviolabilidad de la propiedad privada”, impulsado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
Liébana sostuvo que la iniciativa “atenta contra la soberanía de nuestra tierra, de nuestros alimentos, de nuestros bienes comunes y el derecho de los pueblos a la autodeterminación”. Sus declaraciones se suman a las manifestaciones previas de la Pastoral Social y del arzobispo de La Plata, Gustavo Carrara, quienes también expresaron su rechazo al proyecto.
Riesgos de concentración y extranjerización
El obispo advirtió que la propuesta oficial “abriría la puerta a una mayor concentración y extranjerización de tierras estratégicas” vinculadas al petróleo, la minería, los glaciares y las nacientes de los ríos, al eliminar restricciones que hoy impiden la compra de terrenos ribereños en zonas de seguridad de fronteras por parte de extranjeros.
También alertó sobre el impacto ambiental y social: “Ante la ilusión de futuras inversiones extranjeras, debemos reconocer que esto no implica necesariamente un verdadero desarrollo para nuestra nación”. Citando la reciente encíclica del papa León XIV, remarcó que el desarrollo debe medirse por su capacidad de unir justicia social y cuidado de la Casa común.
Propiedad privada y función social
Respecto de la propiedad privada, Liébana aclaró que “no estamos despreciándola, la defendemos y la cuidamos, pero la queremos para todos y no para algunos”. Subrayó que “lo que es inviolable es la dignidad de cada persona” y que la propiedad debe entenderse en función de su destino universal y su rol social.
El obispo también cuestionó la posibilidad de habilitar el uso inmediato de tierras afectadas por incendios, lo que —según advirtió— podría incentivar prácticas especulativas y siniestros intencionales. “La tierra no es una mercancía, ni un simple recurso económico. Cuidar la tierra es cuidar la vida”, afirmó.
Con estas declaraciones, Liébana reforzó la postura de la Iglesia frente a un proyecto que, según sus críticos, debilita la potestad del Estado para gestionar el uso de la tierra y proteger el interés comunitario frente a intereses privados.
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