Economía local en tensión: turismo y comercio exponen un escenario de consumo retraído y creciente incertidumbre en Chascomús
Aunque la actividad turística y comercial se mantiene, la caída del consumo, el aumento de costos y la pérdida del poder adquisitivo exponen una realidad cada vez más compleja, con un impacto directo en la rentabilidad y el empleo de dos sectores clave de la economía local.
El pulso de la economía local atraviesa un momento incómodo. Dos sectores históricamente claves para Chascomús —el turismo (hotelería y gastronomía) y el comercio— coinciden en un diagnóstico preocupante: hay movimiento, pero no alcanza. La actividad se sostiene, aunque con márgenes cada vez más ajustados y señales claras de enfriamiento en el consumo.
Tras el cierre de la temporada de verano, el balance realizado por el gremio gastronómico y hotelero deja más dudas que certezas. Marcelo Quiroga, representante de UTHGRA en la ciudad, advirtió que, pese a algunos picos de ocupación que llegaron al 80%, la rentabilidad del sector está lejos de ser la esperada.
El dato no es menor: los hoteles trabajaron, pero no ganaron como antes. La caída en las estadías prolongadas y el aumento sostenido de los costos operativos —mantenimiento, servicios, insumos— generan un desfasaje que erosiona la sustentabilidad del negocio.
A esto se suma un cambio evidente en el comportamiento del turista. El visitante ya no consume como antes: recorta gastos, prioriza lo esencial y reduce salidas gastronómicas o actividades recreativas. El resultado es una actividad que se mantiene en superficie, pero sin derrame real.
Turismo con menos impacto
Según coinciden distintos actores del sector, incluso los fines de semana largos y eventos como Semana Santa no lograron traducirse en un repunte significativo del consumo.
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Predominó un perfil de visitante “gasolero”: excursionistas que llegan por el día, recorren la ciudad y regresan sin pernoctar ni realizar gastos relevantes. En términos económicos, eso implica menos ingresos para hoteles, restaurantes y comercios.
En paralelo, el sector sostiene alrededor de 400 puestos de trabajo en la ciudad, pero el horizonte genera inquietud. La dificultad de los salarios para acompañar la inflación y la posible reducción de jornadas laborales durante el invierno encienden señales de alerta.
El comercio, con ventas en caída
El panorama no es más alentador en el centro comercial. El presidente de la Cámara de Comercio local, Matías López, describió una situación delicada, con una marcada caída en las ventas y cada vez más dificultades para sostener los costos fijos.
“Muchos locales prácticamente no registran movimiento, y ni siquiera los fines de semana largos logran generar el repunte esperado”, explicó.
La postal se repite: persianas bajas, mudanzas a espacios más pequeños o comercios que migran a formatos más precarios —como ventas desde el hogar— para sobrevivir a un contexto adverso.
Incluso en un escenario de desaceleración inflacionaria, el problema de fondo persiste. Los aumentos acumulados en alquileres, tarifas y proveedores siguen presionando sobre estructuras que ya no tienen margen.
El factor clave: el salario
Detrás de ambos sectores aparece un mismo denominador común: la pérdida del poder adquisitivo. La caída del consumo no responde únicamente a una cuestión estacional, sino a una restricción concreta en los ingresos de la población.
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“El consumo se recupera cuando mejora el salario. Si la gente no tiene dinero, no compra”, sintetizó López, marcando el eje central del problema.
En este sentido, las próximas negociaciones paritarias serán determinantes. El sector hotelero-gastronómico retomará las discusiones en abril, con la expectativa de lograr acuerdos que al menos acompañen la inflación y eviten un mayor deterioro.
Un invierno que preocupa
El balance de la temporada deja un mensaje claro: la actividad existe, pero no alcanza para sostener el entramado económico como en años anteriores. Con un verano apenas moderado y señales de enfriamiento en el consumo, el invierno aparece como un desafío mayor.
Tanto el turismo como el comercio —dos termómetros clave de la economía local— reflejan una misma realidad: Chascomús no está ajena a la crisis, y el impacto ya se siente en la calle, en los negocios y en el empleo.
El interrogante ahora es si habrá señales de recuperación o si la tendencia continuará profundizándose en los próximos meses.
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