De "Playa Grande" a "Playa Chica": La crisis del espacio público sacude a Mar del Plata
El avance del mar, combinado con la expansión de las concesiones privadas, ha dejado a los turistas con apenas unos metros de arena libre. El descontento social crece en un verano 2026 marcado por la desigualdad en el acceso a la costa
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Lo que históricamente fue el emblema de la amplitud y el veraneo popular en la ciudad, hoy es el epicentro de una encendida polémica. En este inicio de temporada 2026, Playa Grande ha sido rebautizada con ironía por los visitantes como "Playa Chica". El motivo no es solo un fenómeno natural, sino una crisis de planificación que pone en jaque el derecho al espacio público.
La problemática tiene dos aristas que colisionan en la orilla. Por un lado, el avance del nivel del mar ha reducido drásticamente la línea de costa, un proceso erosivo que no da tregua. Por el otro, la rigidez de las concesiones de los balnearios privados, cuyos límites de carpas y sombrillas parecen inamovibles frente al retroceso de la arena.
La periodista Nazarena Di Serio, una de las voces que ha dado visibilidad al conflicto, describe el escenario con crudeza: "Estamos en plena temporada y el deseo de disfrutar del mar choca con una realidad física: el agua está avanzando. El conflicto real estalla cuando el mar llega a los límites de los balnearios privados, dejando a quienes no pueden o no quieren pagar una carpa sin un solo lugar donde ubicar su lona".
Un debate de fondo: ¿De quién es la playa?
La situación en Playa Grande es el síntoma de una enfermedad que recorre toda la Costa Atlántica. El debate ya no es solo ambiental, sino profundamente social y jurídico:
- La privatización del paisaje: Los turistas denuncian que las áreas públicas se han convertido en "pasillos de arena" donde es imposible mantener el distanciamiento o la comodidad mínima.
- La falta de flexibilidad: Mientras el ecosistema cambia, los contratos de explotación privada se mantienen estáticos, ocupando superficies que, ante la subida del mar, representan hoy casi la totalidad de la playa seca.
- El impacto en el turismo: Muchos veraneantes aseguran que la falta de espacio público gratuito los expulsa hacia otros destinos menos masificados, afectando la economía local a largo plazo.
El reclamo de los "sin carpa"
Para el turista de a pie, aquel que llega con su reposera y su heladera, la experiencia en "Playa Chica" se ha vuelto una carrera de obstáculos. "Pagamos impuestos para estar en una ciudad que nos niega el acceso al sol si no pagamos una tarifa diaria en un balneario", comentaba un turista indignado frente a las vallas que delimitan el sector privado.
El desafío para las autoridades de Mar del Plata de cara al resto de la temporada será renegociar los espacios con los concesionarios o implementar medidas de mitigación urgentes. Mientras tanto, la marea sigue subiendo y el espacio para el disfrute común parece, literalmente, diluirse en el agua.
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