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viernes, octubre 22, 2021

Chascomús – Inmigrantes: Postales de “turcos” que en realidad fueron de origen sirio y libanés

En 1911 habían instalado un almacén y tienda en Saavedra y Méjico. Miguel Haye, el inmigrante, fue primero un vendedor ambulante, con su atado de ropas y productos al hombro.

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Por José Eduardo Bonavita

Es conocido, que la mayoría de los inmigrantes a estas tierras a los que se llamaría los “turcos” fueron de origen Sirio y Libanés. Señalan algunos documentos que la inmigración comenzó entre 1850 y 1860, y que continuaron desde Siria y el Líbano, con mayor intensidad, debido a problemas de esos países bajo dominio Otomano al principio y luego francés.

La mayor ola habría de producirse a causa de la primera guerra mundial, luego con la segunda, que trajeron a esos países inconvenientes económicos y sociales, políticos y culturales… Llegaban con documentación Turca primero, siendo recibidos en Buenos Aires por el Consulado Turco, único entonces. Es por ello, la errónea denominación de Turcos a los descendientes de árabes.

Años después llegaron con documentación francesa, todos inducidos por el deseo del progreso y la aventura. Su idea en aquel entonces, era quedarse algunos años, ahorrar y retornar a su patria lejana, junto a su familia.La realidad fue otra, el paso del tiempo hizo que permanecieran. Es que llegaron los casamientos, los hijos y el que se fueran arraigando en forma definitiva.

En materia de ocupaciones, se los asocia al comercio y a la condición de comerciante ambulante…Muchos, con éxito, en este nuevo mundo, en el aspecto económico, pues eran personas confiables y honestas en su trato comercial y humano. Lograron estabilidad social y económica.……………

Recuerdo que Lito Medley fue un entusiasta impulsor del encuentro de sus paisanos, como solía encuadrar a hijos, nietos y bisnietos de aquellos que habían venido de tan lejos, para hacerse aquí un lugar. Solía Lito poner el acento en la gratitud que campeaba en ellos como sentimiento para con esta tierra acogedora y muchas veces generosa. Era en su caso una muestra, el afán con que cultivaba caras tradiciones nativas, no agotándose en ello sino animándolas en los demás. Fue un hombre empeñoso y trabajador, Lito y tuve la suerte de conocerlo en varias de las facetas de su actividad, desde la comercial hasta la política, y no podría obviar su nombre en el recuerdo, y si alguna vez hubo circunstanciales diferencias, en ningún caso afectaron una cálida y a menudo estrecha relación…………….

Supe de los Fares a fines de los cincuenta, cuando mis padres eran concesionarios del Balneario Lamadrid. Por entonces el negocio en el que nos proveíamos de algunas mercaderías – fundamentalmente zapatillas – lo tenían en la esquina de Moreno y San Martín. Luego Francisco, creo que el mayor de los hermanos, contaría con su depósito comercial sobre la Avenida Lastra, también a una cuadra del diario aunque hacia el otro lado.

Cuando pasaron los años, tuve un trato más cercano y con cierta habitualidad con él, sabiendo de su predisposición al diálogo, la franqueza y calidez de ese trato afable, y la profundidad de sus pensamientos …………….

ALMACEN DEL TURISTA – FOTO COLEGIO DE ARQUITECTOS CHASCOMUS

Si de los Haye hablamos, llegaron allá por el 900. En 1911 habían instalado un almacén y tienda en Saavedra y Méjico. Miguel Haye, el inmigrante, fue primero un vendedor ambulante, con su atado de ropas y productos al hombro. En 1911 puso un negocio, con reparto a caballo en la zona de chacras. Se lo conocería como el Almacén Té Tigre, en Florida y Machado. Fadito – su hijo Miguel – nació el 16 de enero de 1913. Luego sería el tiempo de Camilo, Anibal, Juan Adolfo, Nora, Adela, Alicia, Leonilda, María Inés, Luján… Juan Adolfo, el Negro, acompañaría a su padre en el almacén, del que sería luego su propietario.

En 1928 les instaló a sus hijos mayores, Miguel y Camilo un almacén y verdulería en Lastra y Alvear, el que sería Almacén El Turista. Ello desde el 24 de setiembre de 1930. En 1934 comprarían la esquina de San Martín y Alsina, que se convertiría en afamado reducto. No era sólo sería el Almacén El Turista, sino que sería posible encontrar una mano tendida. El Almacén, luego restaurado y ahora atendido como centro cultural por otro Fadito, el mayor de los hijos de aquel, contaba y cuenta además, con La Aguada, un sitio establecido para quienes se daban allí a jugar a las cortas, compartir una copa y hasta contarse cuentos recontados.

Pintaría Juan Miguel Vian al Boliche del Turista diciendo que…“Un mostrador de madera / donde dormidos los años / huelen a polvo de antaño / bajo un techo con goteras. Un viejo gato a la espera / se relame con pereza / un parroquiano profesa / culto a un vino nostalgioso / mientras se enreda brumoso / en una charla cualquiera…

”Fadito Haye había sido el primer fruto de aquel hogar de inmigrantes que formaran sus padres – Miguel Haye y María Náqued – cuando transitaban los primeros tramos del siglo XX, en cuyos albores había llegado aquel libanés nacido en Aytule, un pueblito cercano a Beirut, que llegó a la Argentina junto a su hermano en 1900, cuando tenían ellos 16 y 18 años. Su madre tenía ocho cuando pisó estas tierras. (Publicado en EL CRONISTA – Septiembre 2019)

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